Bajan


Bernabé Jurado, el abogado del diablo, rey del soborno y el chanchullo, subió al camión de las ocho de la mañana y lo primero que escuchó fue la conversación de dos mujeres. Una de ellas, la más vieja, explicó la maniobra de hacer el amor en un baño público con un desconocido. El ruido de las bocinas interrumpió el final, pero Bernabé Jurado no quedó inmune a la calentura. Se bajó en la siguiente parada y tomó el camión de regreso a los baños públicos. Escuchó entonces al chofer del camión hablar con un joven limpia parabrisas que acaba de fornicar con una desconocida sobre los azulejos de un baño. Bernabé, como abogado mexicano defensor de hampones, pide su parada frente a los sanitarios públicos. Antes de ser sodomizado, el pequeño Bernabé intenta sobornar al policía que le hará el amor, pero no tiene suerte. Sube al camión que lo lleva a su destino original y lo tercero que escucha es a una anciana que cuenta los gritos desesperados que salían de lo profundo de un baño público.




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