Singulares


Teobaldo Garnica escribió:

“Quienes se consideren a sí mismos personas de bien, seres inteligentes, compartirán mi respuesta a uno de los mayores dilemas de la humanidad —porque todos sabemos que nuestra vida esta signada por los dilemas y las elecciones—. Y no estoy hablando de cuestiones como: ¿a quién quieres más, a tu mamá o a tu papá? Ni siquiera se trata de dilucidar dicotomías imposibles como ser o no ser. No, de ningún modo. El gran dilema de la humanidad se formula de la manera más simple: ¿Cliché o extraordinario? Seamos sinceros: a la hora de decidir a qué bando pertenecemos, nosotros los inteligentes de corazón, elegimos lo otro.”

Acto seguido, se levantó y cerró la puerta de su aposento.

Luego de dos semanas aislado del mundo, despertó luego de un sueño con las ganas de tomar un café. La actitud de la otredad necesitaba sus ofrendas y sus penas. Pero también podía darse licencia para ir a un café y despacharse la comedia rutinaria de la vida. Calzó sus botas y al salir a la calle un rayo de sol le invadió los ojos. Respiró el aire lentamente, disfrutando cada molécula de oxígeno. Creía haber llegado a la cima de lo inusual, de lo creativo, de lo altamente diferente por lo que se extravió entre la fila de seres humanos que andaban en la calle.

Con un cierto recelo de codearse con gente, pero feliz, entró a un restaurante para beber el café. Era otro. Era diferente. Era escritor. Era creativo. Estaba a un paso de la genialidad. El mesero le trajo la bebida y él se sumió en el círculo negro de la taza. Sus pensamientos eran gotas resbalando por la cerámica. Diferente. Entonces vino el desastre, un tintineo de trastos lo hizo levantar la cabeza observar el entorno. Lo que vio sólo le pudo causar horror. Un conjunto de hombres, repartidos en diferentes mesas vestían como él, calzaban como él, se peinaban como él, tintineaban la cabeza para que el pelo raspara la nuca; reconoció su cabellera en los demás. Tomaban café, pensando en su felicidad, dubitativos y se miraba unos a otros, también con recelo.



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